Los hábitos saludables en familia se aprenden principalmente con el ejemplo del día a día y la participación de todos, más que con solo imposiciones.
Algunos hábitos que son saludables y se pueden hacer como familia son:
Compartir al menos una comida al día fomenta una relación sana, y procurar que los alimentos se den en un horario similar.
Tener caminatas, montar en bicicleta o jugar al aire libre todos los días juntos el tiempo que se pueda; la actividad física tiene que ser regular, hay que evitar el sedentarismo.
Tener horarios para dormir y levantarse, así se aseguran las horas de descanso necesarias de acuerdo con la edad.
Tener un ambiente oscuro y sin dispositivos electrónicos al menos una hora antes de dormir.
Tener espacios libres de pantallas, como el comedor o las habitaciones sin teléfonos ni televisores; el uso de la tecnología tiene que ser responsable.
Sustituir el tiempo de pantallas por juegos de mesa, manualidades variadas en conjunto, lectura de libros o cuentos.
Prevención de la salud física y psicológica, asistiendo de forma regular a las revisiones médicas para naturalizar el cuidado personal.
Lavarse las manos antes de comer, cepillarse los dientes tres veces al día, asistir a citas médicas preventivas, entre otras, son costumbres de defensa contra infecciones que perduran de por vida.
Cuidar la salud mental a través de la práctica de la meditación, los ejercicios de respiración para reducir el estrés, fomentando las relaciones sociales positivas con amigos y familiares, dedicando tiempo a pasatiempos o actividades que disfrutes como leer, procurar aprender cosas nuevas para mantener el cerebro activo.
Evitar el alcohol en exceso, no fumar, esta prácticas son nocivas para le organismo y no es el mejor ejemplo para los hijos.