Es frustrante y preocupante sentir que hay una barrera entre tu hijo y tu cuando sabes que no está bien; y es totalmente normal que quieras «solucionarlo» de inmediato porque amas a tu hijo, pero a veces la presión que se ejerce sobre ellos es lo que más los aleja.
Que tu hijo no te cuente nada puede deberse a la necesidad de privacidad, miedo a ser juzgado, falta de hábito o sentir que la comunicación no es abierta; es muy común en adolescentes buscar independencia, y en niños pequeños no considerar importante relatar su día. Fomenta la confianza a través de la escucha activa y la empatía.
Estrategias para abrir ese canal de comunicación sin forzarlo