Buenas y malas prácticas en la aplicación de primeros auxilios psicológicos

Los Primeros Auxilios Psicológicos son un conjunto de habilidades y conocimientos que se utilizan para ayudar a las personas a sentirse tranquilas y capaces de hacer frente a una situación de emergencia o crisis. Se trata de una primera intervención que tiene como objetivo brindar apoyo inmediato para que la persona restablezca su estabilidad personal a nivel emocional y físico.

Es importante resaltar que los primeros auxilios psicológicos duran solo un tiempo determinado y pueden ser realizados por una persona común (no profesional psicólogo); sin embargo, si la persona requiere de atención especializada, se deberá derivar al profesional adecuado.

¿Por qué son importantes los primeros auxilios psicológicos?

Aprender este conjunto de técnicas es fundamental para saber cómo evaluar una situación, conocer cómo puede reaccionar una persona ante una crisis, cómo acercarse a alguien en peligro y contar con las herramientas necesarias para transmitir calma y apoyo.

Acciones importantes y recomendadas al brindar el apoyo

  • Escucha activa y atención plena: Prestar atención a lo que la persona dice, tanto verbal como no verbalmente, mostrando interés genuino y sin juzgar.

  • Empatía y respeto: Validar las emociones de la persona, reconociendo su sufrimiento y mostrándose comprensivo.

  • Seguridad y estabilidad: Ayudar a la persona a sentirse segura y protegida, tanto física como emocionalmente.

  • Adaptación y flexibilidad: Ajustar la intervención a las necesidades individuales de la persona y al contexto específico, siendo paciente y respetuoso con su ritmo.

  • Apoyo práctico y atención inmediata: Ofrecer ayuda concreta para abordar las necesidades inmediatas, como conseguir agua, comida o un lugar seguro.

  • Conexión con recursos: Facilitar el acceso a servicios de apoyo adicionales, como profesionales de la salud mental o recursos comunitarios, si es necesario.

  • Protección: Evitar la exposición a más situaciones de estrés o daño en la persona afectada.

  • Autocuidado: Prestar atención a las propias necesidades emocionales y físicas, buscando apoyo si es necesario.

Malas Prácticas

  • Evitar dar consejos no solicitados o juzgar las emociones o acciones de la persona.

  • No presionar a la persona a hablar ni tomar decisiones que no se sienta preparada para asumir.

  • No ignorar las necesidades de la persona ni permanecer indiferente ante su sufrimiento.

  • No asumir responsabilidades que excedan las propias competencias o conocimientos.

  • Evitar dar información incorrecta o ambigua que pueda generar más confusión o ansiedad. Recuerda que no eres terapeuta, ni psicólogo ni consejero.

  • No cortar la comunicación ni abandonar a la persona en medio de la crisis.