Como acompañar a nuestros hijos cuando crecen manteniendo la autoridad y el vínculo.

Son varias las incertidumbres en la crianza como padres, pues no se logra determinar la manera de formar a los hijos. Por un lado, se quiere establecer una empatía que puede tornarse en una amistad, o tener una relación de autoritarismo que solamente terminará por crear un ambiente nocivo entre padre e hijo.

En el proceso de formación de los hijos es indispensable establecer límites, es uno de los elementos más significativos en la etapa de la crianza, y se convierten en pautas fundamentales para que desde pequeños se integren socialmente y entiendan lo que es vivir en comunidad manteniendo su seguridad.

Lograr el balance entre cercanía y autoridad, es el desafío que como padres se tiene, entendiendo que, los vínculos aportan afecto y seguridad, y los límites son las guías para una convivencia saludable.

Marcar los límites como padres en la crianza

  • En la crianza es valioso establecer límites y reglas claras, porque cuando se es demasiado permisivo se pierde ese vínculo de autoridad que es importante mantener siempre como padres.
  • Sin límites no se podría reconocer hasta dónde van sus derechos y dónde empiezan los de los demás.
  • Estos límites tienen que ser claros para los hijos, definiendo las consecuencias justas y educativas para su formación, de acuerdo con su edad. Cuando la norma es comprendida, tu hijo tiene una referencia estable de cómo actuar en su entorno.
  • Cuando los hijos van creciendo, comprenden el porqué de las reglas y como son cada vez más importantes para su vida.
  • Cuando se establecen estas prácticas, se ayuda al hijo a interiorizar esa norma y la obedece con mayor grado de conciencia, aun si el padre no está en casa.

Formas/estilos de disciplina en la etapa de crianza

  • Autoritario: Los padres convierten sus determinaciones en una forma única de solucionar algún problema, no admiten el diálogo o el consenso para dirimir algún conflicto. Generalmente, se valen del maltrato físico y psicológico, generando el miedo en el hijo ante el castigo. Puede llegar a futuro a perturbar al extremo de configurar un modelo violento a imitar.
  • Horizontal o de amistad: Es un estilo que omite la imposición de límites o normas, porque el padre acostumbra a situarse al mismo nivel de sus hijos. Se desliga completamente la autoridad, confundiendo la jerarquía sana que todo padre debe tener con respecto a sus hijos. Hay comportamientos acentuados como lo son, padres despreocupados y desentendidos con todas las decisiones relacionadas con la obligación de crear límites.
  • Democrático: Son padres conciliadores, que anteponen el dialogo y la concertación de alguna norma con sus hijos en aras de mantener el equilibrio en la relación. Entienden la necesidad de establecer límites con afectividad y con firmeza, porque comprenden que ambos elementos son valiosos para el desarrollo del niño. Explican y dialogan acerca del sentido de las normas, así como, las correspondientes consecuencias que pueden tener su incumplimiento.

Autoridad sin ser autoritario

  • Es evidente que los padres se encuentran en una posición superior dentro de la familia, un escenario que debe ser en beneficio para guiar; lo que no puede existir son actos de abuso, en el que se imponga la autoridad o la disciplina a través de maltrato físico o psicológico, ya que los hijos presentaran diversas dificultades afectivas y psicosociales (Problemas de autoestima, comportamientos introvertidos, mal manejo de emociones, sentimientos de frustración, etc.).
  • Se tiene que lograr un balance, aunque no siempre sea sencillo; cuando se cae en el autoritarismo a la hora de poner límites, se pierde la autoridad, ya que esta se gana con las actitudes que se tengan ante los demás; el padre busca de sus hijos respeto, no miedo.
  • Lo recomendable es que el padre sea coherente con su forma de actuar, estableciendo un lenguaje asertivo y cercano, siendo siempre en positivo en sus comentarios.
  • Cuando un padre actúa como si se tratase de un amigo, pero conservando su posición de autoridad, le permite a su hijo tener confianza y seguridad para dejarse guiar para una mejor conveniencia.

Recomendaciones generales

  • Ningún extremo es bueno.
  • No hay una fórmula establecida para dar una crianza adecuada.
  • Manten una actitud reflexiva, conversa y evalúa lo que has hecho para mejorar los aspectos que sean necesarios.
  • El tipo de relación que deseas con tu hijo se hace de mejor manera desde los primeros años de vida, allí se prepara al niño para la transición que implican otras etapas futuras, pero si no lo hiciste recuerda que nunca es tarde para ser un mejor padre.
  • Si sientes que las coas se están “escapando de tus manos”, busca la ayuda de un especialista psicólogo infanto juvenil, para que pueda apoyarte a ti como padre y a tu hijo.