Cómo ayudar a tu hijo a manejar la frustración

La frustración es una respuesta emocional que suele ser compleja, surge cuando una meta trazada es impedida o una expectativa no se cumple. A nivel neurobiológico, este estado emocional activa regiones cerebrales asociadas con la aversión y la recompensa, como la corteza prefrontal y la amígdala; cuando se experimenta frustración el cerebro, de forma instintiva y automática, busca soluciones para eliminar el obstáculo y restablecer el equilibrio deseado.

La frustración puede generar en la persona sentimientos de decepción, enojo, impotencia y desesperanza, tristeza.  Todo ello puede ser provocado por la falta de habilidades necesarias para lograr un objetivo. Los obstáculos inesperados que se dan, cualquier situación fuera de nuestro control, o expectativas poco realistas sobre una situación en específico.

Trabajar la tolerancia a la frustración en los niños consiste en enseñarles a gestionar la decepción cuando las cosas no salen como esperaban o deseaban. Para ello, es fundamental validar sus emociones sin ceder a sus demandas, permitirles resolver sus propios problemas y enseñarles la importancia del esfuerzo y la paciencia.

  • Enséñale a identificar sus emociones, no invalides lo que siente y permítele equivocarse, normaliza la emoción.

  • Se un buen modelo, cuando te molestes frente a un contratiempo, verbaliza cómo lo puedes resolver sin renegar.

  • Fomenta en tu hijo la tolerancia, que aprenda a tener paciencia y sepa que no todo saldrá como espera que resulte.

  • Enséñale que equivocarse es parte normal del proceso de aprendizaje y que lo importante es intentarlo y ser constante, reconoce su esfuerzo y motívalo a que entienda que todo puede ser una oportunidad invaluable para aprender y desarrollarse.

  • Que tome una pausa para calmarse, luego que analice la situación, y si es preciso ayúdalo orientándolo para que tome decisiones.

  • Fija metas realistas para tu hijo, que realice tareas de acuerdo con su nivel de madurez para evitar exigirle más de lo que puede manejar.

  • Identifica si alguna situación en la que se frustre mas en comparación a otras, esto te ayudar a poder ayudarlo y aconsejarlo de forma más precisa.

  • Busca con tu hijo vías saludables para expresar sus emociones, tal como conversar con alguien de confianza, escribir en un diario, realizar actividades creativas pueden ayudarle a liberar la tensión emocional.
  • Priorizar el autocuidado en tu hijo es muy importante; que duerma lo suficiente, que tenga una alimentación equilibrada, que haga ejercicio regularmente o practique algún deporte, que le dedique tiempo a actividades que disfrute.

  • Que vea que tu realizas técnicas de relajación en tu rutina diaria, así el tendrá ese ejemplo y será fácil que le tú le enseñes estas técnicas variadas. La respiración profunda, la relajación muscular progresiva, el yoga, la meditación y otras pueden calmar el sistema nervioso en cierto nivel, así como reducir los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y mejorar tu capacidad para afrontar situaciones frustrantes en general.

Si sientes que, aun siguiendo estas recomendaciones, no logras que ti hijo reconozca su frustración y por ende la controle, busca ayuda de un profesional psicólogo para que pueda orientarte de manera más específica, tal vez tu hijo necesita consejería individual o psicoterapia.