Los niños son curiosos; si ven a alguien que usa silla de ruedas, se comunica de forma diferente o aprende de forma diferente, van a tener muchas preguntas, y eso es bueno.
Estas preguntas no son por molestar o burlarse, son parte de su proceso de aprendizaje, es la manera como respondemos los adultos marca una gran diferencia. Al responder de forma honesta y con amabilidad, ayudamos a los niños a crecer con empatía, respeto y una mejor comprensión del mundo en el que viven.
Es responsabilidad de los padres enseñar a sus hijos a respetar a los demás, como parte fundamental de la labor de integración que necesitan los niños con alguna discapacidad. Con el ejemplo les enseñamos a tener sensibilidad, eso más algunos consejos conseguirán que inculques estos valores a tus hijos.
Recomendaciones generales: