Rutinas diarias que construyen seguridad emocional en los niños

Los niños dan pasos agigantados en el terreno emocional y social durante su desarrollo. Su independencia y la construcción de una identidad propia hacen que reforzar su seguridad en sí mismos sea un auténtico pilar de su bienestar presente y futuro.

Estas son algunas estrategias, respaldadas por la práctica educativa, para acompañarlos en este proceso:

  1. Fomenta su autonomía desde el día a día
  • Darles la oportunidad de que haga las cosas por sí mismo, de acuerdo con su edad (abrocharse el abrigo, recoger juguetes o lavarse las manos) marca la diferencia.
  • Todo toma su tiempo y es distinto en cada niño, desglosa la tarea en pasos pequeños.
  • Ofrece dos opciones controladas (elegir entre dos prendas de vestir o entre dos comidas).
  • Reconoce públicamente el intento, no solo el logro final.

 

  1. Premia el esfuerzo, no solo el resultado
  • Cuando decimos “lo importante es participar»” cobra sentido cuando el adulto señala la dedicación y lo resalta con un mensaje positivo.
  • Así, los niños aprenden que el aprendizaje se halla en el proceso y que el error es una oportunidad, no un fracaso.

 

  1. Valida sus emociones y enséñales a gestionarlas
  • Pon nombre a lo que sienten “Parece que te sientes frustrado”.
  • Normaliza la emoción “Todos nos sentimos así a veces”.
  • Ofrece acompañamiento “¿Probamos juntos otra vez?”.
  • Al legitimar su mundo emocional, refuerzas su autoestima y les proporcionas herramientas de regulación que usarán toda la vida.

 

  1. Crea un ambiente de juego y exploración seguros
  • El juego libre y los retos controlados (bloques de construcción, puzles, roles, entre otros) fomentan la resolución de problemas y la confianza propia.

 

  1. Establece rutinas y límites claros (pero flexibles)
  • Una estructura predecible reduce la ansiedad y ofrece un marco de referencia donde explorar.
  • Horarios que para ellos sean visibles.
  • Reglas breves y positivas, “caminamos dentro de clase” en lugar de decirle “no corras”.
  • Hay que ser flexibles, adaptar los límites a las circunstancias sin perder coherencia.

 

  1. Potencia la socialización y el trabajo en equipo
  • Turnarse, compartir y resolver conflictos son hitos sociales que requieren guía, generalmente de los adultos que viven en casa.
  • Hay que modelar el lenguaje dentro del hogar, que sea respetuoso.
  • Refuerza la cooperación entre todos los miembros de la familia, incluido los adultos.
  • Propón juegos cooperativos, donde todos ganan o pierden juntos.
  • La idea es lograr que los hijos tengan confianza en sí mismos y en los demás.

 

  1. Adapta el apoyo a la individualidad de cada niño
  • Cada niño tiene su propio ritmo, hay que darles ese espacio, pero mintiéndose cerca.
  • Observa, escucha y ofrece retroalimentación.
  • Evita comparaciones con hermanos o amigos.
  • Celebra las fortalezas que cada uno tiene.
  • Tenemos que apuntar a que el niño se sienta valioso tal y como es.